lunes, 19 de enero de 2015

Se han cambiado las tornas.



Cuanto de das cuenta de que todo ha cambiado, todo se ha vuelto al revés. Empezaste siendo esperanzada e inocente, a pesar de estar sola. Las cosas te daban igual, las palabras no te hacían más que una breve sensación de molestia; no importaba que no tuvieses ni un solo amigo, que pensaras que ibas a morir sola. No importaba, porque tenías esperanza, y creías que a pesar de todo, las cosas podían mejorar, y que alcanzarías la felicidad.

Pero no ha sido exactamente lo que esperabas.

Los años han pasado, has crecido, has madurado. En teoría estás feliz, ¡mírate, pequeñaja, estás rodeada de amigos! Tienes pareja, estás estudiando lo que quieres, sacas buenas notas... ¿No es esto lo que querías? ¿Por qué sigues triste? 

Y esta es la realidad. La supuesta felicidad ha llegado demasiado tarde.

Estás rota, te has podrido por dentro. Los insultos terminaron por dañarte, la soledad te comió por dentro, las traiciones te robaron lo que eras. Ya no eres nada de lo que solías ser. Ya no te queda nada con qué disfrutar lo que tienes ahora.

Por eso no eres feliz. Ya es tarde, esa maldita sonrisa es falsa. Y lo sabes.

No podemos hacer nada más que esperar que lo roto se arregle por sí solo, aunque sea un deseo imposible, ya que necesita que alguien coja los trozos de ti y los ponga juntos. Lo que ocurre es que si alguien llega, o los destroza más, o te abandona cuando quedaba poco, causando que se vuelvan a caer. Cada día los pedazos son más pequeños, se pierden con más facilidad, hasta que no quede ninguno.

¿Qué será de ti entonces?


miércoles, 14 de enero de 2015

But who saves you?


Tú, aquella que siempre está salvando a todos los que se cruzan en tu camino. 

Tú, que eres capaz de echar todo por tierra por salvar a los que te necesitan.

Tú, que salvas a los demás.

¿Quién te está salvando a ti?





¿Estás conforme solo con eso?

Llegar al punto en el que tu propia persona te da igual, que pasas por un camino de fuego sin derramar una sola lágrima de dolor. Solo lloras por no ser suficiente para los demás, pero jamás piensas qué eres para ti. Mírate, eres una muñeca rota que arregla a los demás con sus propios pedazos.

Deja de luchar, antes de que sea demasiado tarde. Deja que ahora te entreguen a ti los pedazos perdidos, deja que todo regrese. Antes de que te pierdas a ti misma completamente.

Deja de insistir en ayudar, cuando ese muro de hielo que has formado a tu alrededor no está dejando que te ayuden.

Detente.



sábado, 3 de enero de 2015

Real or fake?




¿Estás realmente feliz?

Tu corazón sangra lleva años herido, recibiendo constantes cuchilladas traperas por parte de aquellos en los que más confió. Desangrándose lentamente entre heridas que jamás cicatrizaron del todo, sin que nadie las pueda ver, perdidas entre lo más profundo de tu alma. Tu exterior cambia, el presente sigue avanzando sin importarle tu estado interior, simplemente tu cuerpo se separa de tu corazón, funcionando a un ritmo completamente desparejado.

Mira a tu alrededor, todo ha cambiado. O eso creen todos. Sonríes más, sales más, vives más, tu familia y amigos creen que estás superando el pasado, que ha llegado tu momento, pero no es así. Por dentro sigues con las heridas abiertas, y están sangrando. Heridas en forma de recuerdos que, poco a poco, te están matando.

Todo parece ir bien, las cosas parecen avanzar sin problemas, como si todo estuviese al fin solucionado. Dulce inocencia, improvisada mentira. Sigues muriendo, no has dejado de gritar, pero tu cuerpo está demasiado lejos de tu alma para que alguien pueda escucharlo. No queda nada, no hay esperanza. 

Las lágrimas ya no asolan tus mejillas, tus ojos ya no tienen muestras de dolor. Todo parece superado, solucionado. Parece tan fácil, es casi enternecedora, la inocencia con la que te abandonan, creyendo que estás bien. Pero sigues sintiendo punzadas en tu pecho, no puedes dejar de pensar como en el pasado, como si todo siguiese igual.

Pero, después de todo, ¿te extrañas?

¿Qué esperabas?

No puedes ser feliz si tu interior sigue muriendo lentamente.